
Desgraciadamente el cáncer de pulmón es una de las causas más importantes de muerte en nuestro país. No solamente es uno de los tumores más frecuentes sino que también, al tratarse de un tumor que frecuentemente pasa mucho tiempo “escondido” sin dar síntomas, a menudo su diagnóstico se hace cuando el tumor se encuentra ya en una fase avanzada de extensión. Este hecho, el diagnóstico tardío, condiciona que las opciones de tratamiento sean ya bastante limitadas. Hoy en día todo el mundo sabe que la causa de la inmensa mayoría de casos de cáncer de pulmón es la inhalación activa o pasiva del humo del tabaco. El fumador inhala varios tipos de “carcinógenos”, es decir, sustancias que inducen la aparición de varias formas de cáncer como el de pulmón pero también otros como el de vejiga urinaria o esófago. Así pues en las personas fumadoras es donde se tienen que extremar las medidas de diagnóstico precoz. Es muy importante tener muy presente que en la persona que ha sido fumadora muchos años persiste un cierto riesgo elevado, si bien progresivamente decreciente, de desarrollar un cáncer de pulmón en las dos décadas siguientes al abandono del tabaquismo. Un claro ejemplo de este hecho es el reciente y sentido fallecimiento de una estimada personalidad mediática de nuestro país que en su momento, bastante años antes, había abandonado el tabaquismo por una cardiopatía isquémica haciendo entonces una generosa campaña anti tabaco.
Si bien una radiografía de tórax es un método muy simple para detectar imágenes anómalas que pueden estar en relación o no a un cáncer de pulmón, la realidad es que una radiografía en general sólo permite detectar una lesión cuando ésta ya ha llegado alrededor de los 10 mm de diámetro. Actualmente la herramienta más efectiva de detección precoz en la población de riesgo es el TAC torácico realizado con un escáner de baja radiación que permite detectar lesiones de pocos milímetros de diámetro. Es importante destacar que cuando leemos en un informe de TAC que existen al pulmón uno o varios nódulos, lo más frecuente es que estos sean en realidad de naturaleza benigna sin estar causados por un cáncer de pulmón. A los médicos nos entristece mucho el comprobar la angustia que a muchas personas sanas les causa leer, sin tener el conocimiento médico adecuado, expresiones técnicas simplemente descriptivas o incluso normales en informes radiológicos que se mal interpretan cómo algo maligno. La palabra “nódulo” es el paradigma de este hecho. Se utiliza para describir un pequeño aumento blanquecino de densidad, en comparación a la densidad estándar del pulmón normal aireado, que a menudo adopta una forma redondeada. Si una persona sin formación sanitaria óptima introduce esta palabra en cualquier de los buscadors de internet es probable que pase varios días sin dormir bien hasta que su médico le haga una valoración real de cuál es la causa más probable del nódulo…
La detección precoz del cáncer de pulmón todavía es más importando cuando el fumador también tiene alguno de los siguientes factores: que existan antecedentes familiares de cáncer de pulmón, sobretodo en los casos que lo haya sufrido el padre o madre, o bien cuando el fumador tiene constancia de haber sido diagnosticado de enfisema, enfermedad pulmonar casi siempre producida por el tabaco. El enfisema se encuadra dentro del que conocemos como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Pero esto quizás será tema para otro artículo…