

Cada vez son más las playas de España sin humo, según datos de Nofumadores.org. A pesar de ello, solo suponen el 17,5% del total. Barcelona, por ejemplo, llevó a cabo una prueba piloto el verano de 2021 en cuatro playas de la ciudad que comportó una reducción de las colillas en la arena. Como recoge en La Vanguardia, el Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado la modificación de la ordenanza sobre el uso de vías y espacios públicos para incluir la prohibición de fumar en todas las playas de la ciudad. Está previsto que la nueva regulación entre en vigor en julio y que se mantenga todo el año. No fumar en las playas ayuda a proteger la salud de las personas y al medio ambiente.
En las playas que no se puede fumar disminuye la exposición pasiva al humo del tabaco, que causa más de 1,2 millones de muertes prematuras en el mundo cada año. La exposición al humo del tabaco se asocia, según los neumólogos de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) a mayor predisposición de enfermedades cardiorrespiratorias crónicas, cáncer de pulmón, mayor riesgo de agudizaciones y peor pronóstico, según indican los expertos en neumología.
Hay que recordar que 8 millones de personas mueren cada año a causa del tabaco en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El tabaquismo es la primera causa de muerte evitable en el mundo y supone pérdidas millonarias para los sistemas sanitarios de todos los países.
Las playas son áreas muy sensibles, no solo para los fumadores pasivos. Un altísimo porcentaje de las colillas de los cigarros, que contienen más de 7.000 elementos tóxicos, son desechadas en el medio ambiente, según explica SEPAR en este comunicado.
Los expertos de SEPAR recuerdan que, en la playa, las colillas llegan al medio acuático, donde se degradan en microfibras que son ingeridas por los animales marinos y que después llegan a la cadena alimentaria.
En el Mediterráneo, las colillas de los cigarros representan ya el 40% de los residuos, según la ONG Surfrider. Los expertos en medio ambiente recuerdan, además, que las colillas de los cigarrillos tardan más de 10 años en biodegradarse.
La última ley vigente en España contra el tabaquismo es la Ley 42/2010. Desde SEPAR se reclaman cinco medidas “irrenunciables” que debe contener la nueva ley antitabaco:
Por lo que respecta a la normativa relativa a productos susceptibles de transformarse en residuos, está regulada desde hace varios años por la unión europea (Directiva UE 2019/904), pero solamente aplica a aparatos eléctricos y electrónicos, pilas y acumuladores, vehículos, envases, neumáticos y aceites minerales, sin incluir las colillas, como se demanda desde colectivos ecologistas y en defensa del medio ambiente.