

Unas semanas atrás la Sociedad Americana de Meteorología envió una carta a la Agencia de Protección Medioambiental americana criticando la actitud de su máximo responsable al refutar el dióxido de carbono como la principal causa del calentamiento global de las últimas décadas. La Sociedad Americana de Meteorología en su carta explica que la extensa evidencia científica demuestra que la causa principal del rápido cambio en el clima del último medio siglo es el aumento de la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera, incluyendo el dióxido de carbono (CO2), los clorofluorocarburos, el metano y el óxido nitroso. El más importante a largo plazo es el CO2, cuya concentración en la atmósfera está aumentando principalmente como resultado de la combustión de combustibles fósiles y la deforestación.
¿Pero cual es el efecto que tiene el aumento de las temperaturas y la alteración de los ecosistemas sobre la salud y en particular la salud pulmonar?
Según Climate change and lung health: the challenge for a new president además de un posible empeoramiento de las enfermedades transmitidas por vectores y asociadas al clima, como la malaria y la fiebre del dengue, o un aumento del hambre y de casos de diarrea bacteriana debido a la destrucción de las cosechas por inundaciones, olas de calor, etc., también habrá consecuencias para la salud respiratoria de la población.
El cambio climático puede aumentar la exposición a los alérgenos del polen y del moho. Las altas temperaturas aumentan las concentraciones de ozono y de partículas en el suelo. Esto afecta tanto al desarrollo como a la severidad del asma, la rinosinusitis, la EPOC y las infecciones del tracto respiratorio. El humo de los incendios forestales relacionados con las olas de calor también tendrán un impacto sobre la salud pulmonar.
Es más probable que los efectos del cambio climático afecten con mayor dureza a los que tienen una enfermedad cardiopulmonar preexistente. Por ejemplo, se ha observado que la mortalidad relacionada con las olas de calor es mayor entre las personas con enfermedad respiratoria crónica, incluso entre los pacientes hospitalizados.
La capacidad de respirar aire limpio es un derecho humano importante. Los daños pulmonares causados por la contaminación atmosférica ocurren desde las primeras semanas de vida hasta la vejez y es por esto que las políticas públicas antitabáticas y a favor de un aire limpio son vitales para asegurar que el ambiente dónde se desarrollan los niños conduzca a un crecimiento pulmonar óptimo y saludable.
Después de la hipertensión y el tabaquismo, la contaminación atmosférica es ahora la tercera causa de mortalidad en todo el mundo. La reducción de la producción de hollín, metano y óxidos de nitrógeno que favorecen el efecto invernadero tendrá no solo un efecto beneficioso sobre el cambio climático sino también sobre la salud de la población.