
Los investigadores examinaron datos de casi 155.000 niños en Europa. Fueron seguidos desde el nacimiento hasta las edades de 4 a 15 años.
Aquellos que tenían una infección respiratoria superior, como un resfriado, sinusitis, laringitis y amigdalitis, a la edad de 5 años tenían un mayor riesgo de asma en el futuro. Un riesgo 1,5 veces mayor.
Los niños pequeños que tenían infecciones del tracto respiratorio inferior, como bronquitis, bronquiolitis, neumonía e infecciones generales del pecho vieron duplicado o cuadriplicado el riesgo de asma. Según el estudio, también tienen más probabilidades de desarrollar más tarde una función pulmonar reducida.
“Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que las infecciones del tracto respiratorio en la vida temprana pueden influir en el desarrollo de enfermedades respiratorias a largo plazo”, explica el autor del estudio, el Dr. Evelien van Meel, del Centro Médico de la Universidad Erasmus MC en los Países Bajos.
“En particular, las infecciones del tracto respiratorio inferior en los primeros años de vida parecen tener el mayor efecto adverso sobre la función pulmonar y el riesgo de asma“, dice van Meel.
Van Meel explica que es demasiado pronto para decir si hay una relación de causa efecto. Se necesitan más estudios para explorar si las infecciones causan asma y una función pulmonar más baja, o si las sibilancias y la función pulmonar inferior hacen que los niños tengan más probabilidades de contraer infecciones.
“Los estudios que apuntan a prevenir o tratar las infecciones del tracto respiratorio en una etapa temprana, quizás mediante vacunación, también ayudarían a arrojar luz sobre esto”, cuenta van Meel en un comunicado de prensa de la sociedad.