

Los investigadores observaron más de una década de datos sobre pacientes en el estado estadounidense de Utah que fueron tratados por infecciones graves del tracto respiratorio inferior como bronquitis, neumonía, gripe y tos ferina para ver si había alguna conexión entre estos casos y la exposición a las llamadas PM 2.5, diminutas partículas que incluyen polvo, suciedad, hollín y humo.
Durante el estudio, las concentraciones promedio diarias de PM 2.5 fueron de 10 microgramos por metro cúbico de aire (ug/m3), muy por debajo del límite diario al aire libre de 35 ug/m3 establecido por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.
Sin embargo, el estudio encontró que cada aumento a corto plazo de 10 ug/m3 en los niveles de MP 2.5 se relacionaba con un aumento de riesgo del 15% de infección respiratoria aguda para los niños de 0 a 2 años. Estas infecciones representaron el 77% de los casos del estudio, y los pacientes fueron tratados típicamente en hospitales o clínicas entre una y cuatro semanas después de que la contaminación del aire aumentara temporalmente.
“En la mayoría de los casos, las infecciones tardan entre dos y tres semanas en aparecer y se vuelven lo suficientemente graves como para que la gente busque atención en los centros de salud y, por lo tanto, informe de su infección”, señala el autor principal del estudio Benjamin Horne, investigador del Instituto cardíaco Intermountain de Salt Lake City, Utah.
La creciente evidencia relaciona la exposición tanto a corto como a largo plazo a la contaminación del aire con un mayor riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, así como de muerte prematura, señalan los investigadores en el American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine. Pero las investigaciones realizadas hasta la fecha en niños pequeños, que son especialmente propensos a estas infecciones, han tenido resultados mixtos.
Es posible que algunos estudios anteriores no hayan encontrado una relación clara entre los aumentos a corto plazo en la contaminación del aire y las infecciones respiratorias debido a que estos estudios eran demasiado pequeños, o no incluían una amplia variación en la contaminación del aire, o no tenían en cuenta las semanas que tardan en desarrollarse las infecciones luego de la exposición a PM 2.5, señala Horne.
Los estándares actuales de los Estados Unidos, actualizados por última vez por la EPA en 2013, limitan la exposición a PM 2.5 al aire libre a un promedio de 35 ug/m3 en 24 horas o un promedio de 12 ug/m3 en el transcurso de un año.
Cerca del 60% de los niños de EE. UU. viven en lugares con niveles por encima de ese estándar, señalan los autores.
En el estudio actual, un total de 146.397 personas fueron incluidas en el análisis. La concentración máxima de PM 2.5 medida durante el periodo de estudio fue de 123 ug/m3.
La mayoría de los bebés y niños pequeños con infecciones respiratorias tenían bronquiolitis, que se desarrolla cuando pequeños conductos respiratorios en los pulmones se infectan y se obstruyen con moco.
Entre los niños de 3 a 17 años, cada aumento a corto plazo de 10 ug/m3 en los niveles de MP 2.5 se asoció con un 32% más de probabilidades de una infección respiratoria aguda inferior.
Para los adultos, cada aumento a corto plazo de 10 ug/m3 en la MP 2.5 se relacionó con una un aumento del 19% de riesgo de contraer una infección respiratoria.
El estudio no fue un experimento controlado diseñado para probar si la exposición breve a un aumento en la contaminación del aire, incluso a niveles bajos generales, podría causar infecciones respiratorias. Aún así, los resultados sugieren que los padres -especialmente los padres de recién nacidos y niños pequeños- necesitan proteger a sus hijos tanto como sea posible de la exposición al aire contaminado, señala Kian Fan Chung, investigador del Instituto Nacional del Corazón y el Pulmón y del Imperial College London del Reino Unido.
“Los altos niveles de PM2.5 aumentan el riesgo de contraer una infección viral respiratoria en niños y bebés, un grupo particularmente susceptible a este efecto de contaminación”, añade Chung. “Para estos niños – particularmente los más pequeños – que viven en áreas de alta contaminación, se debería considerar la reducción de los niveles de contaminación en el hogar y usar purificadores de aire, y en días de alta contaminación no deberían salir al exterior“.
Fuente: Reuters
Artículo original: Short-term Elevation of Fine Particulate Matter Air Pollution and Acute Lower Respiratory Infection