

En nuestra sociedad cuando una persona de nuestro entorno se le diagnostica un cáncer de pulmón la reacción más frecuente es la de pensar que probablemente no habrá demasiado que hacer porqué todos conocemos casos con esta enfermedad que no ha sido posible superarla. Pero la realidad es que en los últimos años las cosas están cambiando y para bien.
Las mejoras en las técnicas quirúrgicas permiten la resección de tumores que hasta hace pocos años técnicamente eran irresecables, ya fuera por su localización en un lugar complicado del tórax o bien por sus medidas. Sin embargo, en personas con poca capacidad pulmonar, edad avanzada u otras enfermedades asociadas, la cirugía mínimamente invasiva y también la denominada radiocirugía (nombre coloquial de la radioterapia estereotáxica) permiten la curación de casos de cáncer por los que no disponíamos de buenas opciones hasta hace poco. La quimioterapia individualizada en base al resultado de los estudios de las alteraciones genéticas del tejido tumoral, la radioterapia y recientemente la terapia inmunológica completan un abanico efectivo de las opciones actuales de tratamiento.
¿Cuál es la mejor opción en cada caso? Esta es una cuestión que a menudo conlleva una respuesta compleja que vendrá definida en gran parte por el denominado estudio de extensión de la enfermedad. Varias técnicas médicas pueden ayudar en este estudio de extensión del cáncer, es decir, intentar definir si el tumor está bien localizado sin haberse esparcido en ningún otro lugar o por el contrario se ha producido ya alguna invasión de ganglios próximos o de estructuras locales adyacentes o incluso la emigración de implantes tumorales más lejos (metástasis).
En este contexto vale la pena comentar el significado real de la técnica denominada PET (Tomografía por Emisión de Positrones), habitualmente complementaria de la TAC (Tomografía Axial por Computadora) y que a menudo da pie a confusiones angustiosos para los pacientes cuando leen que un PET da un resultado “positivo” . Cuando una lesión muestra una positividad en el PET corporal únicamente quiere decir que ese tejido “hipercaptante” tiene una actividad metabólica alta pero esto por sí solo no es sinónimo de tumor . Lesiones inflamatorias de diversa causa, cicatrices por ejemplo después de haber sufrido una tuberculosis años antes e incluso pólipos no malignos del colon, ¡ofrecen a menudo una actividad metabólica alta que es informada como PET “positivo” sin que se trate en realidad de ningún tumor maligno!
Sea cual sea el tratamiento que se consensúe con el equipo médico que valorará de forma individualizada cada caso, existe una recomendación que es siempre válida: la vida sigue en el día a día, momento a momento y durante el tratamiento y después de él hay que evitar el pensamiento continuado sobre esta adversidad que habrá que superar como en otras circunstancias adversas de la vida.
El tratamiento que nos aconsejen nuestros médicos, sea cual sea, acabará un día u otro y seguiremos nuestra vida, tal vez con más fuerza y sabiduría que antes! Permítanme que recuerde un breve fragmento del poema “Romero solo” del gran poeta español León Felipe: “… pasar por todo una vez, una vez solo y ligero, siempre ligero.”