

La exposición a temperaturas muy altas, típicas de esta época del año, puede provocar problemas de salud como calambres, deshidratación, insolación o golpe de calor. Numerosos estudios demuestran, además, la asociación entre altas temperaturas e incrementos sobre la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
En este artículo se recogen algunos consejos para el verano como, por ejemplo, detalles sobre el uso de aires acondicionados y baños en piscinas en relación con la salud respiratoria. También es importante recordar las indicaciones de las autoridades sanitarias para un baño seguro y saber cuándo hay que ponerse la mascarilla. Por último, hay que recordar que la vacuna se ha aconsejado en pacientes respiratorios, porque son un grupo de riesgo y que, si viajamos este verano, debemos llevar con nosotros la medicación.
El uso inadecuado del aire acondicionado, sobre todo durante los días de mayor calor en verano, lleva a muchas personas a tratar de enfriar espacios fijando temperaturas por debajo de los 20 grados.
Los cambios bruscos de temperatura favorecen la aparición de resfriados, faringitis o procesos bronquíticos. Lo aconsejable es no bajar nunca de los 22,5 grados, aunque lo ideal es que la temperatura del aire acondicionado se mantenga entre los 24 y los 26 grados.
Estas recomendaciones deben complementarse con una correcta hidratación, ya que el aire acondicionado fomenta la sequedad de las mucosas nasales.
Igualmente, los aparatos de aire acondicionado deben mantenerse en buenas condiciones de limpieza para evitar bacterias como la Legionella pneumophila, responsable de una neumonía grave, u hongos como Aspergillus niger y Aspergillus fumigatus, que provocan rinitis, asma o neumonía.
Los baños en playas y piscinas son, además del aire acondicionado, una solución para mitigar el calor en verano. Es importante saber que nadar en piscinas con exceso de cloro puede aumentar las probabilidades de desarrollar asma, sobre todo en niños.
Los expertos de la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del SUR (Neumosur) aseguran que el riesgo es mayor en los niños menores de seis o siete años, dado que esas edades los pequeños no nadan en la piscina, sino que chapotean e inhalan y degluten partículas de agua con cloramina, una sustancia que puede lesionar el epitelio pulmonar y provocar síntomas asmáticos o desencadenar asma.
La cloramina se genera por la mezcla de ácido hipocloroso (desinfectante resultante de la reacción del cloro con el agua), el sudor, la saliva y la orina presentes en el agua de las piscinas.
Además de entre los niños menores de seis o siete años, el exceso de cloro en las piscinas lo acusan antes personas con alergia o enfermedad respiratoria, así como las personas más expuestas al agua, como monitores, cuidadores, personal de mantenimiento, etc.
Se recomienda que, en caso de desarrollar alguna de las citadas enfermedades, se consulte rápidamente con el médico (neumólogo, alergólogo, médico de atención primaria o pediatra).
El Ministerio de Sanidad recuerda algunas medidas de precaución en relación a la COVID-19, especialmente para las zonas de baño, en las que el riesgo es tan alto como el de cualquier otro espacio exterior. Por ello, indican que se deben cumplir las siguientes indicaciones:
Si alguna persona presenta síntomas durante su estancia en una zona de baño, se colocará una mascarilla, abandonará el espacio en el que se encuentre y contactará con su centro de salud, teléfono de referencia de la comunidad autónoma o con el 112 si tiene síntomas graves.
A finales de junio, el Gobierno aprobó la flexibilización del uso de la mascarilla en espacios exteriores. En los espacios cerrados de uso público o abierto al público siguen siendo obligatorias, así como en cualquier espacio al aire libre en el que no se pueda mantener la distancia de seguridad de, al menos 1,5 metros.
La mascarilla es obligatoria también en los eventos multitudinarios al aire libre, cuando los asistentes estén de pie o si, estando sentados, no se puede mantener una distancia de 1,5 metros de distancia, salvo grupos de convivientes.
De la misma manera, es obligatoria en medios de transporte aéreo y marítimo, en autobús, ferrocarril y teleférico, así como en los andenes y estaciones de viajeros. También en el caso de los transportes públicos y de los transportes privados complementarios de viajeros, si los ocupantes de los vehículos de turismo no conviven en el mismo domicilio.
En el caso de los pasajeros en buques y embarcaciones, no será necesario el uso de mascarillas cuando las personas se encuentren dentro de su camarote en espacios exteriores de la nave y se pueda mantener la distancia de seguridad de, al menos, 1,5 metros.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), de acuerdo con la Federación de Pacientes Alérgicos y Respiratorios (FENAER) ha elaborado el listado de colectivos que, con base a evidencias científicas, deben recibir la vacunación de forma prioritaria. Entre ellos se encuentran enfermedades como la EPOC, el cáncer de pulmón, la hipertensión pulmonar o la fibrosis quística.
Nunca hay que olvidarse llevar las cantidades suficientes de medicación para todas las vacaciones. Si se viaja en avión, es indispensable llevar los medicamentos o los tratamientos siempre encima, en el equipaje de mano.
Otra de las premisas para tener en cuenta ante cualquier inconveniente si se viaja al extranjero es llevar un certificado médico, si es posible mejor en inglés, porque las regulaciones de medicamentos son diferentes en función del país.
En Europa, es importante contar con la tarjeta sanitaria europea para viajar, y no está de más contratar un buen seguro de viaje para garantizar la atención sanitaria en este y otros destinos vacacionales con el fin de ahorrarnos futuros inconvenientes.
Fuentes de información