La exposición ocupacional es una importante causa global de enfermedades respiratorias. A diferencia de otras muchas enfermedades pulmonares no transmisibles, las causas de muchas enfermedades pulmonares ocupacionales son bien conocidas y tienen que ser susceptibles de control con el uso de métodos establecidos y eficaces. Por ejemplo, los riesgos derivados de la exposición al sílex y al asbesto son muy conocidos, así como los medios para prevenirlos. A pesar que la incidencia de enfermedades pulmonares ocupacionales ha disminuido en muchos países, en algunas otras partes del mundo donde se vive una rápida transición económica y un gran crecimiento demográfico, a menudo con grandes fuerzas de trabajo informales no reguladas, las enfermedades pulmonares ocupaciones son muy presentes.
La incidencia de enfermedades pulmonares intersticiales (enfermedades pulmonares por las cuales los tejidos pulmonares resultan inflamados y después dañados) y malignos sigue siendo inaceptablemente alta debido a la falta de aplicación de medidas de control o a la aparición de nuevas formas de exposición. Y con la llegada de nuevas tecnologías, nuevas amenazas se introducen continuamente en el puesto de trabajo (por ejemplo, compuestos de indio y dicetones vecinales). En los países desarrollados, el asma ocupacional es la enfermedad pulmonar ocupacional más común de latencia corta. Y a pesar que las medidas de control genéricas para reducir el riesgo de desarrollar o exacerbar el asma son bien conocidas, todavía hay incertidumbre, por ejemplo, en cuanto a la gestión de los trabajadores que desarrollan asma pero que permanecen en el mismo puesto de trabajo.
A continuación pueden descargar una Revisión publicada en enero del 2017 a la revista Lancet que proporciona recomendaciones para la investigación, la vigilancia y otras medidas para reducir la incidencia de las enfermedades pulmonares ocupacionales.