La tos es el síntoma más común por el cual los pacientes buscan atención médica. Las estimaciones de la prevalencia de la tos varían, pero alrededor del 12% de la población general informa de tos crónica, entendida como una tos que dura más de 8 semanas. La tos crónica es más común en las mujeres que en los hombres, más habitual a los 50 y 60 años, y puede durar durante años, con efectos físicos, sociales y psicológicos destacables. Los efectos discapacitantes de la tos crónica son comprensibles, ya que los pacientes con esta enfermedad tosen cientos o incluso miles de veces al día, similar a la frecuencia en que se tose en casos de resfriados. La diferencia pero es que la tos crónica puede durar meses o años. La mayoría de los pacientes describen la tos crónica como seca o con poco esputo. El esputo excesivo podría indicar bronquiectasias o sinusitis.
La tos crónica es una característica de muchas enfermedades respiratorias (enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma, bronquiectasias…), de enfermedades no respiratorias (reflujo gastroesofágico y rinosinusitis) y también puede presentarse como síntoma en pacientes con enfermedades raras ( fibrosis pulmonar idiopática y bronquitis eosinofílica). La tos también puede aparecer como efecto secundario de muchos medicamentos, pero se asocia más con el uso de fármacos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o IECA, utilizados por ejemplo para el tratamiento de la hipertensión (el 25% de los pacientes tratados con estos inhibidores).
Los pacientes con tos crónica se presentan a una amplia gama de especialidades en los centros de salud, y si no se resuelve adecuadamente y con rapidez, estos pacientes pueden provocar retos de diagnóstico y gestión para los centros de salud y sus profesionales. Es por eso que ha aparecido una nueva guía profesional en la revista estadounidense The New England Journal of Medicine para evaluar y abordar la tos crónica, basada en opiniones de consenso y datos empíricos provenientes de la literatura médica.