

La mortalidad tras un ingreso hospitalario por una agudización por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) triplica a la mortalidad tras un ingreso por infarto, según la SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica).
Los datos indican que a los 90 días de ingreso hospitalario mueren 11 pacientes de cada 100 por una agudización de la EPOC, frente a 4 de cada 100 por cardiopatía isquémica aguda. Concretamente, la tasa de mortalidad a los 90 días del ingreso hospitalario por esta causa es del 11,3%, frente al 4,2% de mortalidad tras un ingreso por infarto1.
La neumología y la cardiología tienen muchas áreas en común. El 25% de los pacientes con EPOC tienen cardiopatía isquémica. Es decir, uno de cada cuatro pacientes con EPOC tiene cardiopatía isquémica estable o aguda. Esto se debe a que, frecuentemente, ambas enfermedades tienen una causa común, el tabaquismo.
La EPOC también aumenta el riesgo de cardiopatía isquémica con independencia del tabaquismo. Cursa con inflamación sistémica, produce estrés oxidativo y daño endotelial, aumentando el riesgo de eventos coronarios.
La principal diferencia entre los resultados de la agudización por EPOC e infarto obedece a la distinta definición que se ha hecho de las enfermedades.
La definición de la agudización por EPOC se basa fundamentalmente en los síntomas y es poco específica.
La definición del síndrome coronario agudo (SCA) se caracteriza por tres aspectos. El primero es que caracteriza este evento como un síndrome. El segundo es que se basa en un síntoma guía, el dolor torácico. El tercero, emplea biomarcadores biológicos, como la troponina, o fisiológicos, como los electrocardiográficos. Con esta definición “sindrómica”, el síntoma (dolor torácico) es el mismo en el infarto, la angina de pecho o la isquemia de miocardio, pero a consecuencia de distintos mecanismos.
La guía clínica GesEPOC2021 es la primera en el ámbito mundial que va a proponer un cambio de definición de la agudización de la EPOC. La idea es que tenga una aproximación más sindrómica en vez de sintomática, que permita abarcar más casos y apoyada en biomarcadores.
La nueva definición se inspira en la de la SCA. Los expertos en neumología van a considerar la agudización por EPOC como un síndrome, con un síntoma guía principal (disnea), unos cambios fisiopatológicos subyacentes, especialmente el incremento de la inflamación y el agravamiento de la obstrucción bronquial y la identificación de biomarcadores específicos. Esto permitiría a los neumólogos identificar rasgos tratables, propios de cada paciente, y abordar la enfermedad de manera individualizada.
El cambio en la definición de la agudización de la EPOC permitiría estudiar el curso evolutivo de los pacientes e identificar aquellos que necesitan tratamientos preventivos más precisos, que eviten la aparición de las agudizaciones.
Desde el punto de vista diagnóstico, la nueva definición conducirá a una mayor exigencia de los clínicos a la hora de realizar pruebas diagnósticas para detectar los rasgos tratables de los pacientes. Estos rasgos se podrán identificar gracias a la disponibilidad de biomarcadores para este proceso.
Por lo que respecta al tratamiento, el cambio de definición puede tener implicaciones para abordar la exacerbación de la EPOC en el momento inicial. Los expertos sugieren la posibilidad de que se puedan identificar los mecanismos que intervienen en la fase aguda del empeoramiento de la EPOC. Esto permitiría aplicar tratamientos dirigidos con prontitud y que mejorarían los resultados.
1. Datos basados en una auditoría clínica realizada en España en 2016 y que más tarde se extendió a Europa (AudiEPOC y European COPD Audit).